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Fernando Fortún ~ Francisco Arias Solís

Posted by: franciscoarias | 18 Julio 2010 | No Comment |

 

FERNANDO FORTÚN

(1890-1914)

 

Eran grupos herméticos, que siempre conspiraban,

en esa bella época de las revoluciones…

Al pasar, confundidas palabras se escuchaban:

el oro inglés…, el día del grito…, los masones…”

Fernando Fortún.

 

LA VOZ DE VIDA BREVE

 

Fernando Fortún, poeta de salud precaria y de vida efímera, fallece antes de cumplir los veinticuatro años de edad, comparte sus composiciones poéticas con los poetas crepusculares de principios del XX, Tomás Morales, Enrique Díez-Canedo, Ángel Vegue y Goldoni, Alonso Quesada y Pedro Salinas. En el prólogo de La hora romántica, su única obra publicada en vida, escrito por su amigo el poeta almeriense Francisco Villaespesa, se nos describe fielmente la poesía del poeta madrileño: “Prefiere el dibujo al color, huye de los tonos agrios, de notas ásperas, buscando en cambio, las grandes pausas, los grandes silencios, porque en ellos siente mejor el ritmo interno de su alma…” Y Juan Ramón Jiménez nos dejó el retrato del poeta, parecía “un Chopin, adolescente y elegante, fresco y mustio a un tiempo…, un joven ciprés abatido levemente por yo no sé que viento”.

 

La poesía de Fortún está llena de frecuentes evocaciones de la infancia, y, especialmente, del pasado, impregnadas de una de una dulce melancolía, como en estos versos: “Por vosotras, románticas, aún mi corazón arde; / a este mundo tan viejo, he venido muy tarde, / debí ser vuestro amante y he sido vuestro hijo”. O en estos otros: “En una vieja caja que olvidada / arrinconó mi ama en un desván / de nuestra antigua casa abandonada / vagos recuerdos de mi infancia están.”, de tonos becquerianos y de un virtuosismo técnico notable.

 

Fernando Fortún nace en Madrid el 30 de mayo de 1890 y fallece en Las Rozas, Madrid, el 6 de mayo de 1914, a causa de una tuberculosis pulmonar. Estudia bachillerato en el Instituto General y Técnico de San Isidro y Derecho en la Universidad Central, estudios que finalizaría en 1910. Colabora en varias revistas de la época, entre ellas, Prometeo de Ramón Gómez de la Serna que ve la luz en 1908, y en la que publica poemas y traducciones, y la Revista Latín, de Francisco Villaespesa. Asiste a tertulias como la de Carmen de Burgos, escritora conocida con el seudónimo de Colombine. Vive durante algún tiempo en París en 1910, al siguiente año, en Ginebra. Viaja a Jerez, Sevilla y Málaga en 1913. Ese año editó con Enrique Díez-Canedo, una antología titulada La poesía francesa moderna, con magníficas traducciones de simbolistas y parnasianos franceses, que tuvieron gran influencia entre los jóvenes poetas de la época.

 

En 1907, cuando el poeta sólo tenía diecisiete años, apareció su primer y único libro publicado en vida, La hora romántica. Después de su muerte se publica Reliquias (1914), en el que se recogieron textos en prosa, cartas y poemas que dejó inéditos.

 

Y como dijo el poeta de vida breve: “ Y la paz es profunda; / no llegan los rumores desde fuera. / Los empolvados libros / quedamente bostezan… / Y delante de mí, abierto un tomo, / que sin verlo mis ojos lo contemplan”.

 

Francisco Arias Solís

 

Ningún hombre considera que su situación es libre si no es al mismo tiempo justa, ni justa si no es libre.

 

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Carmen Martín Gaite ~ Francisco Arias Solís

Posted by: franciscoarias | 16 Julio 2010 | No Comment |

 

CARMEN MARTÍN GAITE

(1925-2000)

 

De la misma manera que las mujeres y los hombres, tendrían

que verse menos como seres enfrentados, el realismo y la fantasía

tendrían que ir más de la mano, porque la vida es una cantera

de surrealismo y gracias a eso se aguanta la llamada realidad,

esa llamada prosa de la vida.”

Carmen Martín Gaite.

 

LA VOZ SOBRESALIENTE DE LA NARRATIVA ESPAÑOLA

 

Carmen Martín Gaite es una escritora representativa de la llamada “generación del medio siglo”, cultivadora del realismo social y una de las figuras más sobresalientes de la narrativa española. Sus novelas recuperan el mundo de la infancia y adolescencia en ambientes pequeños, pero creando grandes universos narrativos.

 

Carmen Martín Gaite nace en Salamanca el 8 de diciembre de 1925. En la Universidad de Salamanca se licencia en Filosofía y Letras, allí conoce a Ignacio a Aldecoa y a Agustín García Calvo y participa como actriz en varias obras teatrales. Colabora en las revistas Trabajo y Días en Salamanca y Revista Nueva en Madrid, ciudad a la que llega en 1950, doctorándose en la Universidad de Madrid con la tesis Usos amorosos del XVIII en España. Ignacio Aldecoa la introduce en su círculo literario, donde conoce a Josefina Aldecoa, Juan Benet, Medardo Fraile, Jesús Fernández Santos, Alfonso Sastre y Rafael Sánchez Ferlosio, con quien contrajo matrimonio en 1954, y del que se separó transcurrido unos años. Carmen Martín Gaite muere en Madrid el 23 de julio de 2000.

 

Martín Gaite se dio a conocer con El balneario (1955) que obtiene el prestigioso Premio Café Gijón, revalidándose después con la que sería su obra señera Entre visillos (1958, Premio Nadal), novela en la que cuenta las experiencias de unas jóvenes provincianas españolas de clase media, texto crítico de la condición femenina donde operan los recuerdos de la autora. Considerada una de las máximas exponentes de la narrativa española contemporánea, lleva a cabo una detenida meditación sobre la sociedad humana y la carencia de horizontes en obras como Retahílas (1974), estructurada en un diálogo-coloquio que durante una noche mantiene la nieta y el sobrino de una anciana moribunda, entre recuerdos, historias y atmósferas misteriosas, como desahogo de su propia intimidad, Fragmentos del interior (1976), nos traslada al ambiente de una familia madrileña de clase media, y El cuarto de atrás (1978, Premio Nacional de Narrativa), relato que intensifica el aspecto misterioso y onírico a través de ensoñaciones fantásticas de la narradora, que se basan en la recuperación de la infancia y la expresión espontánea de las vivencias más elementales de su vida personal. La reflexión metanarrativa y autobiográfica dominan el discurso de El cuento de nunca acabar (1983) y Desde la ventana (1987), libros que fluctúan continuamente entre la ficción y el ensayo. Otros textos debido a su pluma son las investigaciones históricas El proceso de Macanaz (1969), Usos amorosos del siglo XVIII español (1972) y Usos amorosos de la posguerra española (1987), el libro de poemas A rachas (1976), el drama A palo seco (1988), los relatos para jóvenes El castillo de las tres murallas y El pastel del diablo, recogidos en el volumen Dos relatos (1989), y las novelas Caperucita en Manhattan (1988), en la que explora la relación existente entre los motivos de los cuentos infantiles y la simbología hollywoodense, Nubosidad variable (1992), historia de dos mujeres, amigas de la infancia, que se encuentran al pasar el tiempo, y La reina de las nieves (1994), que se vale de las claves de la narrativa folletinesca. Su libro Esperando el porvenir. Homenaje a Ignacio Aldecoa (1994) reúne las cuatro conferencias que, sobre la vida y la obras del este escritor, dictó Martín Gaite en la Universidad de Salamanca. En 1988 le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, compartido con José Ángel Valente, y en 1994 el Premio Nacional de las Letras. En sus últimos años ha publicado dos éxitos de crítica y público, Lo raro es vivir (1997) e Irse de casa (1998). Y como dijo la escritora salmantina: “Siempre hay uno que sufre y otro que hace sufrir”.

 

 

Francisco Arias Solís

 

La libertad no la tienen los que no tienen su sed.

 

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José Ángel Valente ~ Francisco Arias Solís

Posted by: franciscoarias | 13 Julio 2010 | No Comment |

 

JOSÉ ÁNGEL VALENTE

(OURENSE, 1929-GINEBRA, 2000)

 

No reivindicaron

más privilegio que el de morir

para que el aire fuese

más libre en las alturas

y los hombres más libres.”

José Ángel Valente.

 

LA VOZ DE UN SOLITARIO

 

El poeta –decía Valente- no escribe en principio para nadie, y escribe de hecho para una inmensa mayoría, de la cual es el primero en formar parte. Porque a quien en primer lugar tal conocimiento se comunica es al poeta, en el acto mismo de la creación”.

 

Valente es una de las voces más intensas de la poesía española de la segunda mitad de los cincuenta, reivindicó su trabajo como la “carrera del corredor solitario”. Y desde su soledad se enfrentó a la vida, lejos de capillas literarias. En un “trabajo radicalmente solitario“ ajustó su voz a las de otros solitarios ejemplares como san Juan de la Cruz, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. Valente fue siempre consciente de que la aventura del poeta es la del solitario. La verdadera solidaridad sólo es posible entre solitarios, nos dejó dicho otro gran solitario.

 

Lenta, pero seguramente, con un caudal lírico no siempre sobreabundante, impuso un modo peculiar de hacer poesía. Al margen de la poesía “pura” y sin caer en la angustia estereotipada de otros poetas de su contexto testimonial, a ratos solidario, acusando con sensible registro el signo controvertido de nuestro tiempo. ¿Cómo ha podido conseguirlo? Sencillamente, a través de las concentración expresiva del idioma. “Mientras unos poetas –escribía José Luis Cano- proceden por la acumulación de recursos expresivos, Valente lo hace por eliminación, cubriendo el hueso del poema con la piel –la palabra- justa y necesaria”. Todo ello caracteriza a un poeta más intelectual que emotivo, por temperamento y voluntad. Según dice en un poema propio las cosas que se le imponen “con atributos de claridad”, y de ahí que sus preocupaciones recojan la realidad –el “tiempo de miseria”- para aislarla y abstraerla de sentimentalismos pasajeros.

 

Con un lenguaje preciso, rítmico y de gran belleza, su obra poética, cercana en sus comienzos al realismo social característico de la generación del 50, evolucionó hacia un profundo lirismo intelectual y a la consideración de la poesía como una labor de búsqueda y conocimiento de lo esencial de la experiencia humana, cobrando particular relevancia la influencia de la mística y la reflexión sobre la palabra poética. Su personalidad poética se ha mantenido como una de las más valoradas entre las de su generación y con una poderosa influencia sobre las actuales corrientes de la poesía española.

 

José Ángel Valente nace en Ourense el 25 de abril de 1929. Hizo sus primeros estudios universitarios en la Facultad de Derecho de Santiago de Compostela. En 1947 se trasladó a Madrid, en cuya Universidad se licenció en Filología Románica. De 1955 a 1958 fue miembro del Departamento de Español de la Universidad de Oxford. En 1958 se trasladó a Ginebra, donde ejerció como profesor y como traductor de organizaciones internacionales, y, posteriormente, a París, donde dirigió un servicio de la Unesco. Ha traducido poemas de Hopkins, Cavafis y Montale, entre otros autores. En 1954 obtuvo el premio Adonais por su libro A modo de esperanza y en 1984 el premio de la Fundación Pablo Iglesias. En 1986 regresó a España y se instaló en Almería. En 1988 obtuvo, junto con Carmen Martín Gaite, el premio Príncipe de Asturias de las Letras y en 1993 el premio Nacional de Literatura. En 1972, fue sometido a Consejo de Guerra por su cuento “El uniforme del general”, acusado de alusiones ofensivas al ejército. José Ángel Valente murió en Ginebra el 18 de julio de 2000.

 

Entre los títulos más relevantes de su obra poética se cuentan: A modo de esperanza (1954), Poemas de Lázaro (1960, premio de la Crítica catalana), la recopilación Sobre el lugar del cántico (1953-1963), La memoria y los signos (1966), Siete representaciones (1967), Breve son (1968), Presentación y memoria para un monumento (1970) y El inocente (1970), reunidos en Punto cero (1972 y 1980), Interior con figuras (1977), Material memoria (1979), Tres lecciones de tinieblas (1981; premio de la Crítica), Estancias (1981), el poemario en gallego Sete cantigas de alén (1981; ampliado en 1990 con el título Cantigas de alén), Mandorla (1982), El fulgor (1984), Entrada en materia (1985), Al dios del lugar (1989), No amanece el cantor (1992, premio Nacional de Literatura 1993), Material memoria (1979-1989), nueva recopilación editada en 1992, y Fragmentos de un libro futuro (2000). Entre sus ensayos se cuentan Las palabras de la tribu (1971), en el que se recopila sus artículos de crítica literaria, La piedra y el centro (1983), Ensayos sobre Miguel de Molinos (1974), Los ojos deseados (1990) y Variaciones sobre el pájaro y la red (1991). Su narrativa y su prosa poética están recogidas en El fin de la edad de plata (1973) y Nueve enunciaciones (1982).

 

Valente ha conseguido una gran pureza de expresión en su pensamiento poético. En verdadero poeta, el sentir viene clarificado por el saber. Habiendo conseguido llevarse en su antorcha de corredor solitario una de las llamaradas más depuradas de la tradición poética. Y como dijo nuestro poeta: “Sólo yo que he tocado / el sol, la rosa, el día / y he creído, / soy capaz de morir”.

 

Francisco Arias Solís

 

Jamás hubo una guerra buena o una paz mala.

 

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Manuel Pacheco ~ Francisco Arias Solís

Posted by: franciscoarias | 4 Julio 2010 | No Comment |

 

MANUEL PACHECO

(1920-1998)

 

Todavía el amor está dormido,

dormida la amapola, el alba y las palomas.

Todavía está el hombre jugando con los átomos

y envenenando el aire que respira.

Todavía se mueren los niños,

se matan los hombres

y la babosa del odio

mancha el campo del alma.

 

Todavía está Dios en las iglesias.

 

Todavía está todo todavía.”

Manuel Pacheco.

 

LA VOZ QUE GRITA LA VERDAD

 

El poeta extremeño Manuel Pacheco publicó más de veinticinco títulos de libros poéticos en los que destacan su poesía social, en su poética escrita en 1965 y recogida en la Antología de Poesía Social de Lepoldo de Luis, nos dice: «Aquellos que no quieren ver estropeada la paz de sus buenas digestiones, gritan contra la poesía social diciendo: “¡Han manchado la poesía, eso es poesía política!” Y la poesía social se diferencia de la poesía política en que la primera se compromete con el hombre y la segunda se compromete con el partido que el hombre impone, y tiene que cantar al régimen de ese partido sin denunciar sus defectos. La auténtica poesía social grita la verdad, y la verdad puede molestar a los unos y a los otros». Su preocupación por el hombre y por los temas sociales son tratados en toda su obra con cierta inspiración surrrealista. “El poeta más cercano de mi manera de entender y escribir poema -nos dice Pacheco- es el peruano César Vallejo”. Entre los poetas de la citada Antología de Poesía Social figuran entre otros, los poetas de postguerra Garciasol, Celaya, Crémer, Otero, Ángela Figuera, Eugenio de Nora, Hierro y Agustín Millares Sall; y los poetas de la promoción del cincuenta, Gloria Fuertes, Ángel Crespo, Carlos Sahagún, José Ángel Valente, María Beneyto, Gil de Biedma, Manuel Pacheco, Ángel González, Rafael Morales, María Elvira Lacaci y Félix Grande.

 

Manuel Pacheco Conejo nace en Olivenza, Badajoz, el 19 de diciembre de 1920 y fallece en Badajoz el 13 de marzo de 1998. Hijo de una familia muy humilde, cuando contaba sólo siete años de edad, muere su padre e ingresa en un hospicio de Badajoz, donde permanece más de diez años. “Desde los ocho años -nos cuenta Pacheco- leo todo lo que cae en mis manos”. A los dieciocho años de edad es movilizado y destinado a Oyarzun, en la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco. Trabajó en oficios muy diversos para matar el hambre, el propio poeta nos recuerda los siguientes: monaguillo, cantante de tangos, fotógrafo, cargador de muelle en la estación de ferrocarril, albañil, marmolista, repartidor de hojas de empadronamiento y comparsista de teatro, por último, ingresa como mecanógrafo en las oficinas de la Pagaduría Militar. En 1949 publica su primer poema “Aire” en el periódico Hoy. El 5 de octubre de 1955 contrae matrimonio con Manuela Cañón Villarroel. En 1986 se le concede la Medalla de Extremadura y dos años más tarde es elegido miembro de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes.

 

En su abundante obra poética destacan los siguientes títulos: Ausencia de mis manos (1949), En la tierra del cáncer (1953), El arcángel sonámbulo (1953), Los caballos del alba (1954), Presencia mía (1955), Poemas al hijo (1960), Todavía está todo todavía (1960), Poemas en forma de… (1962), Poesía en la Tierra (1970), Para curar el cáncer no sirven las libélulas (1972), El emblema del sueño (1972), Cantares de ojos abiertos (1976), Nunca se ha vivido como se muere ahora (1977), El cine y otros poemas (1978), Poesía (1942-1984) (3 vols, 1986) y Poemas de color sepia (1989). En 1995 se publicó Obra en prosa (1949-1995).

 

Y como dijo el poeta extremeño: “Lo que importa es el hombre / porque si el hombre muere / se apagarán para siempre / las antorchas del alba”.

 

Francisco Arias Solís

 

Ningún hombre considera que su situación es libre si no es al mismo tiempo justa, ni justa si no es libre.

 

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Agustín Millares Sall ~ Francisco Arias Solís

Posted by: franciscoarias | 2 Julio 2010 | No Comment |

 

AGUSTÍN MILLARES SALL

(1917-1989)

 

Creando estoy un mundo donde el hombre

Goce de la libertad que no se cierra

Vea la luz solar sin que se asombre

Y halle el amor sin pronunciar su nombre

En un lugar cualquiera de la tierra”.

Agustín Millares Sall.

 

 

LA VOZ DE LA POESIA SOCIAL CANARIA

 

El gran poeta canario Agustín Millares Sall publicó más de veinticinco títulos de libros poéticos en los que destacan su poesía social, en su poética escrita en 1965 y recogida en la Antología de Poesía Social de Lepoldo de Luis, nos dice: « Cuando me llamaron “poeta social” -no sociable que es una forma de pastelear- no consideré que fuera un sambenito ni una marca de fábrica más o menos fabricable. Me sentí intensamente orgulloso, sabiendo que no era de los de “ahí me las den todas”, o lo que es lo mismo, “hago la vista gorda a lo que pasa”. Me sentí, como era natural, más ligado al latido del tiempo, más llevado por el viento popular que es, en fin de cuentas, la mejor manera de conducirse». Su lucha por la paz y la libertad y ese no mirar hacia otro lado son una constante a lo largo de toda su obra. Entre los poetas de la citada Antología de Poesía Social figuran entre otros, los poetas de postguerra Garciasol, Celaya, Crémer, Otero, Ángela Figuera, Eugenio de Nora, Hierro y Agustín Millares Sall; y los poetas de la promoción del cincuenta, Gloria Fuertes, Ángel Crespo, Carlos Sahagún, José Ángel Valente, María Beneyto, Gil de Biedma, Ángel González, Rafael Morales, María Elvira Lacaci y Félix Grande.

 

Agustín Millares Sall nace en Las Palmas de Gran Canaria el 30 de junio de 1917 y fallece en la misma ciudad el 6 de marzo de 1989. Se cría en una familia de poetas y artistas, su padre Juan Millares Carlo, catedrático de enseñanza media, y su hermano José María fueron poetas, su hermano Manuel, pintor. Cursa bachillerato en el Instituto Pérez Galdós, donde tuvo como profesor al poeta vanguardista Agustín Espinosa, autor de Crimen, una obra considerada como la expresión más acabada del surrealismo español. En 1932 se afilia al Partido Comunista. Cuando se disponía a viajar a Madrid para seguir los estudios de Filosofía y Letras, la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco truncó sus ilusiones. Es detenido y llevado al campo de concentración de La Isleta, en 1938 es desterrado junto con su padre a Lanzarote. Posteriormente es movilizado y tiene que ir al frente. En 1941 ingresa en la Compañía Transmediterránea, empresa en la que permanece hasta su jubilación. En 1947 es uno de los cofundadores de la colección El Arca. Poco más tarde crea con sus hermanos José María y Manuel una nueva colección Planas de Poesía. A mitad de los años sesenta, aparece, con periodicidad trimestral, la revista literaria Millares, vinculada también a su familia. El Gobierno de Canarias le concede en 1985 el Premio Canarias de Literatura.

 

Agustín Millares Sall publica 1929 su primer poema “El barco de la muerte”, en el diario La Voz Obrera. Entre su abundante obra, destacan los siguientes títulos: Sueño a la deriva (1944), En el deshielo de la noche (1945), La sangre que me hierve (1946), El grito en el cielo (1946), La estrella y el corazón (1949), De la ventana a la calle (1949), Ofensiva de primavera (1949), Poema de la creación (1951), Siete elegías a un tiempo (1960), Habla viva (1964), Nuevas escrituras (1964), Poesía unánime (1967), Segunda enseñanza (1974), Función al aire libre (1975), Desde aquí (1977), El paraíso de los nudos (antología) (1979), Andén Verde (1982), Tierra batida (1986), Más lejos que yo amargo (1987) y Metamorfosis de la estrella (1988). Finalmente, en el mismo año de su muerte, se publica La palabra o la vida (1989).

 

Y como dijo la voz de la poesía social canaria: “El poeta es el pueblo que a morir se resiste / en la súbita noche donde todo se olvida. / Donde no hay libertad no hay poeta con vida. / Ningún pájaro vuela donde el aire no existe”.

 

Francisco Arias Solís

 

Si quieres la paz, prepárate a vivir en paz con todos los hombres.

 

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María Beneyto ~ Francisco Arias Solís

Posted by: franciscoarias | 30 Junio 2010 | No Comment |

 

MARÍA BENEYTO CUÑAT

 

La sagrada familia. La sagrada

pobreza humana, va soñando ahora

que la esperanza es algo más que un nombre

verde, con ramas, pájaros y hojas.”

María Beneyto.

 

 

LA VOZ SOLIDARIA

 

La poeta María Beneyto publicó varios libros de poesía social y en su poética, recogida en la antología de Leopoldo de Luis, nos cuenta: “… con todos mis respetos a los poetas que entienden la poesía de otro modo -la libertad de miras se demuestra concediendo a los demás el derecho a opinar en contra-, insisto en mi criterio de que el poeta debe participar en las inquietudes y problemas de la comunidad humana a que pertenece. Es un deber moral ineludible”. La solidaridad es una constante a lo largo de toda su obra. Entre los poetas de la citada Antología de Poesía Social figuran, entre otros, los poetas de postguerra Garciasol, Celaya, Crémer, Otero, Ángela Figuera, Eugenio de Nora e Hierro; y los poetas de la promoción del cincuenta, Gloria Fuertes, Ángel Crespo, Carlos Sahagún, José Ángel Valente, María Beneyto, Gil de Biedma, Ángel González, Rafael Morales, María Elvira Lacaci y Félix Grande.

 

La escritora y poetisa María Beneyto Cuñat nace en Valencia el 14 de mayo de 1925. Debido a la profesión de su padre, autor teatral que no consiguió estrenar ninguna obra, pasa sus primeros años en Madrid. Al inicio de la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco vuelve a residir en Valencia. Donde después de unos duros años, una herencia le permitió dedicarse completamente a la literatura. Tiene más de cuarenta libros publicados, entre poemarios, novelas y cuentos, tanto en castellano como en valenciano. A lo largo de su vida ha recibido una gran número de galardones. Tras sus primeros premios hizo un largo silencio de más de quince años. Entre los numerosos premios obtenidos destacan: Premio Ciudad de Valencia en 1953 por Criatura múltiple; accésit al Adonáis en 1955, por Tierra Viva; Premio Ciudad de Barcelona de Poesía, en 1956, por Ratles a l’aire; Premio Calvina Tezaroli de Italia en 1956, por Antología general; Premio Ausias March, en 1976, por Vidre ferit de sang, Premio de las Letras Valencianas, en 1992, Premio de la Crítica de poesía catalana, en 2003, por Bressoleig a l’insomni de la ira y Premio Lluis Garner, en 2009, por el conjunto de su obra.

 

Entre sus libros poéticos destacan: Canción olvidada (1947), Altra veu (1952), Eva en el tiempo (1952), Criatura múltiple (1953), Tierra viva (1956), Poemas de la ciudad (1956), Ratles a l’aire (1956), Antología general (1956), Vida anterior (1962) y Poesía (1947-1964) (1965), más tarde aparecieron, El agua que rodea la isla (1974), Biografía breve del silencio (1975) y Vidre ferit de sang (1977), tras su prolongado silencio publicó Nocturnidad y alevosía (1993), Poemes de les quatre estacions (1993), Després de soterrada la tendresa (1993), Archipiélago (poesía inédita 1975- 1993) (1993), Hojas para algún día de noviembre (1993), Nocturnidad y alevosía (1993), Para desconocer la primavera (1994), Días para soñar que hemos vivido (1993), Elegies de pedra trencadisse (1997), Poesía (1952-1993) (1997), El mar desde la playa (1999), Casi un poco de nada (2000), Bressoleig a l’insomni de la ira (2003) y Eva en el laberinto (2006). En prosa sobresalen los siguientes títulos: La invasión (1955), La promesa (1958), La gent que viu al món (1960), La dona forta (1967), su novela más famosa, Antigua patria (1969) y De la inconforme resignación y otras historias (1999).

 

Y como dijo la poeta valenciana: “He venido, trayendo / a mi ausencia conmigo. / Nada les dejo para que pregunten / por mí, pues nadie me recuerda”.

 

Francisco Arias Solís

 

Ningún hombre considera que su situación es libre si no es al mismo tiempo justa, ni justa si no es libre.

 

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Foro Libre: Programación del segundo semestre 2010

Posted by: franciscoarias | 26 Junio 2010 | No Comment |

 

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

 

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ

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ULTIMADA LA PROGRAMACIÓN

DEL SEGUNDO SEMESTRE DE 2010

 

A las aladas almas de las rosas

del almendro de nata te requiero,

que tenemos que hablar de muchas cosas

compañero del alma, compañero.”

Miguel Hernández.

 

VEINTE ENCUENTROS LITERARIOS

Y DOS FESTIVALES POÉTICOS

 

La programación del segundo semestre del año 2010 de la Asociación Cultural, Artística y Literaria Foro Libre incluye veinte encuentros literarios y dos festivales poéticos, siendo la entidad andaluza que cuenta en su programación para dicho periodo con un mayor número de actos literarios.

 

Los encuentros literarios estarán dedicados a los siguientes personajes: Blas Infante, Rosalía de Castro, José Ángel Valente, Augusto Ferrán, Eugenio Noel, D. H. Lawrence, Alberto Moravia, Julián Besteiro, Federico Muelas, Ramón Gaya, José Herrera Petere, Miguel Hernández. Manuel Azaña, León Tolstoi, Manuel de Falla, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Ángel Ganivet, Alfred de Musset, Jean Genet y José Lezama Lima.

 

En octubre se celebrará el XII Festival de Poesía y Cante Jondo dedicado a Miguel Hernández, y en el mes de diciembre tendrá lugar el XVIII Recital de Poemas Navideños y Villancicos.

 

Los encuentros literarios de Foro Libre se celebran los lunes a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz). La entrada es libre y todos los asistentes pueden participar con plena libertad en los distintos encuentros.

 

 

 

XVIII ANIVERSARIO DE FORO LIBRE (1992-2009)

 

 

Paz y Libertad.

 

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Jacobo Sureda ~ Francisco Arias Solís

Posted by: franciscoarias | 25 Junio 2010 | No Comment |

 

JACOBO SUREDA MONTANER

(1901-1935)

 

Apagada la lumbre de su vida

Sólo entonces se apaga su cigarro.

Al cementerio va en negro carro.

Pasan los años y luego se le olvida.”

Jacobo Sureda.

 

LA VOZ DE UN HOMBRE TOTAL

 

Aunque el poeta Jacobo Sureda estuvo vinculado a las vanguardias, especialmente al Ultraísmo, en algunos poemas recogidos en su única obra, El prestidigitador de los cinco sentidos (1926), ilustrada, impresa y compuesta por su autor, se observan influencias de movimientos literarios precedentes, que nos llevan a un modernismo evolucionado e incluso al romanticismo. Del poeta mallorquín llegó a decir su gran amigo Jorge Luis Borges, con quien mantuvo una extensa correspondencia: “Baroja, Unamuno y Jacobo Sureda son de los pocos hombres totales que cuenta el siglo”. El 15 de febrero de 1921 Borges firmó en la revista Baleares, junto con Juan Alomar, Fortunio Villanova y Sureda, el “Manifiesto del Ultra”, en el que de manera entusiasta manifiestan su fe en el nuevo arte: “Nuestro credo audaz y consciente es no tener credo. Es decir, desechamos las recetas y corsés absurdamente acatados por los espíritus exotéricos. La creación por la creación puede ser nuestro lema. La poesía ultraica tiene tanta cadencia y musicalidad como la secular. Posee igual ternura. Tiene igual visualidad y tiene más imaginación… No pretendemos rectificar el alma, ni siquiera la naturaleza. Lo que renovamos son los modos de expresión”. A pesar de todo ello, Jacobo Sureda, sigue siendo un gran desconocido en la literatura española

 

Según Llorenç Villalonga, Sureda: “Fue crítico, heteredoxo y original. Contrariamente al sentir de Spengler, los revolucionarios surgen de las élites. Sólo en ciertas esferas se cosecha ese humorismo corrosivo que las masas desconocen y que les asusta”.

 

El poeta y pintor Jacobo Sureda Montaner nace en Palma de Mallorca en 1901 muere en Gènova, Mallorca, en junio de 1935, en plena juventud, a los 34 años de edad, a consecuencia de una tuberculosis pulmonar que padecía desde 1931. Hijo del mecenas Juan Sureda y de la pintora Pilar Montaner. Desde L’Almudaina defiende el Ultraísmo. Colaboró también en las publicaciones Brisas, Almanac de les lletres, Baleares, El Día, Grecia, La Revista, y Prisma y Proa, de Buenos Aires. Enfermo de tuberculosis pasa una larga temporada en la Selva Negra (Alemania) lo que le permite conocer la pintura expresionista. En invierno de 1935, poco antes de morir, escribe el siguiente poema: “¡Este velar sin ver más que el vacío / Y el gran desierto de vivir sin causa / Que justifique tanto afán! Y el brío / Del corazón que late sin dar pausa / A su ritmo tenaz y entrecortado / Me llena de horror de estar con vida, / me cansa, me repele, me enloquece, / Y busco inútilmente la salida. / No hay ninguna visión. Todo aparece / Duro, concreto, fuerte y perfilado”.

 

De los veintiocho haikus o hai-kais publicados en su obra, nos parece particularmente bello el siguiente: “Un copo de nieve desciende / Columpio, paracaídas de un alma / Que regresa a la tierra / dulcemente”.

 

Francisco Arias Solís

 

Se ama la libertad como se ama y se necesita el aire, el pan y el amor.

 

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Elena Garro ~ Francisco Arias Solís

Posted by: franciscoarias | 23 Junio 2010 | No Comment |

 

ELENA GARRO

(1920-1998)

 

Estaba en España hacía unos días para asistir a un congreso de

intelectuales antifascistas. Yo no era intelectual, ni era anti nada.

Era coreógrafa del Teatro Universitario y me estaba licenciando

en Letras. Mis ídolos eran los bailarines del ballet ruso de

Montecarlo, pero me había casado unos días antes con un poeta

invitado: Octavio Paz, que formaba parte de la delegación

mexicana, compuesta por Carlos Pellicer y José Mancisidor. La

delegación creció con los que se auto invitaron y llegaron a

España a darme la lata acusándome de “pequeña burguesa…”.

Elena Garro.

 

 

LA VOZ PRECURSORA DEL REALISMO MÁGICO

 

Elena Garro, la escritora más importante del siglo XX mexicano, viaja a España, acompañando a su esposo Octavio Paz para asistir en julio de 1937 al II Congreso Escritores convocado por la Alianza Internacional de Intelectuales Antifascistas. En sus recuerdos de aquel viaje nos ha dejado un breve y curioso retrato del poeta Luis Cernuda: «En Valencia también, cuando me escapaba a la playa, veía todos los días a un inglés tendido sobre una toalla blanca y con un bañador azul. Nadie se bañaba, sólo aquel solitario y yo. Los chiringuitos estaban cerrados y la playa desolada. No fue él quien me dirigió la palabra fui yo: “¿Usted es inglés?”… “No. Soy español”. “Pues tiene usted un color más bonito que el mío”, dije. “Es que hace más tiempo que vengo a la playa”, contestó. “Yo casi no puedo venir. Estoy casada con un poeta y a esa gente no le gusta el deporte…”, dije. El joven rubio enrojeció aún más: “Yo también soy poeta me llamo Luis Cernuda”, dijo…» Y también de Manuel Altolaguirre, nos dejó dicho: «Los intelectuales andaban atareados con el congreso y “las ponencias”. Yo, con el miedo, Manolo Altolaguirre, con los ojos canela clara y la sonrisa infantil, me aseguró: “Elenita, no te preocupes, yo también tengo muchísimo miedo. Mira, le estaba escribiendo a Conchilla, para que volviera con Palomita y justamente en el momento en el que escribía: “Conchilla puedes volver, estoy mirando la cuna de Palomita y no sucede nada”, se produjo una explosión, desapareció la cuna y el cuarto y yo me quedé agarrado a una camisa. ¡Claro que Conchilla y Palomita se quedaron en Londres…! Y Manolo miró al cielo. Se comentaba mucho el misterio del matrimonio del poeta angelical Altolaguirre con la feroz campeona de natación Concha Méndez…»

 

Algunos episodios de la guerra Cristera (1926-1929) quedaron plasmados en la más conocida de sus novelas Los recuerdos del porvenir (1963), premio Xavier Villaurrutia, compartido con La feria de Juan José Arreola. Una de las últimas novelas del exiliado español en México Virgilio Botella Pastor, Tal vez mañana, se había anunciado antes como “Los recuerdos del porvenir”, rótulo que fue cambiado al aparecer la novela de Elena Garro del mismo título. Elena Garro por su obra Los recuerdos del porvenir, está considerada la precursora del realismo mágico.

 

La escritora, coreógrafa y periodista Elena Garro Navarro nace en Puebla el 11 de diciembre de 1920 y fallece en Cuernavaca el 23 de agosto de 1998, vencida por el cáncer de pulmón, provocado por el tabaco, del que fue adicta desde muy joven. De padre español y madre mexicana, vive una infancia alegre en la Ciudad de México. A causa de la guerra Cristera, permanece cierto tiempo con su familia en Iguala. En Ciudad de México estudia coreografía y literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde conoce a Octavio Paz, con quien contrae matrimonio en 1937, poco antes de emprender su viaje a España para asistir al II Congreso de Escritores. Con Paz vivió un matrimonio turbulento al que pusieron fin en 1959. La manipulación de unas declaraciones con motivo de la masacre de Tlatelolco en las que se inculpaba a algunos intelectuales mexicanos de haber incitado a los estudiantes para más tarde no prestarles ningún tipo de ayuda, le obligaron a exiliarse primeramente en Estados Unidos y posteriormente instalarse en Francia, durante veinte años. A su regreso a México, vive humildemente en Cuernavaca, con su hija Helena y rodeada de numerosos gatos.

 

Su carrera como narradora se inicia con la novela Los recuerdos del porvenir (1963) y la colección de relatos La semana de colores (1964), libros en los que se muestra como precursora de la corriente narrativa enmarcada dentro del realismo mágico hispanoamericano. Posteriormente su obra adquiere un tono reivindicativo y feminista, centrándose fundamentalmente en el tema del poder: Andamos huyendo, Lola (1980), La casa junto al río (1983) y Busca mi esquela & Primer amor (1996, Premio Sor Juana Inés de la Cruz). Es autora, además, de varias obras teatrales, entre las que destacan: La mudanza (1959), La señora en su balcón (1960), Felipe Ángeles (1978). En 1992 Garro publica Memorias de España, 1937. Finalmente, recordaremos nuevamente su estancia de la gran escritora mexicana en España: “El congreso se marchó a París y nosotros volvimos a Valencia, en donde encontramos a Miguel Hernández a quien quise mucho. No olvidaré jamás como partía los melones con una navaja resortera que sacaba del bolsillo de su pantalón de pana… tampoco olvidaré las fotos de Josefina, que me mostraba con orgullo”.

Francisco Arias Solís

 

Paz y Libertad.

 

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Julien Benda ~ Francisco Arias Solís

Posted by: franciscoarias | 21 Junio 2010 | No Comment |

 

JULIEN BENDA

(1867-1956)

 

No hacemos más que permanecer en la línea que nos trazaron

estos hermanos mayores, que continuar en la dirección del

verdadero intelectualismo, aportando, con toda nuestra alma, el

tributo de nuestra adhesión al Gobierno de la España

republicana, sobre el que recae hoy el trágico honor de

representar la causa de la Justicia y de la Libertad contra las

eternas potencias del obscurantismo.”

Julien Benda. Discurso en el II Congreso de Escritores.

LA VOZ DE UN INTELECTUAL LEAL

 

El escritor y filósofo Julien Benda, famoso autor de La Trahison des clercs ( La traición de los intelectuales , 1927), junto con André Malraux, André Chamson, Louis Aragon, Claude Aveline, Tristán Tzara, y René Bloch, fueron los representantes franceses que asistieron al II Congreso de Escritores convocado por la Alianza Internacional de Intelectuales Antifascistas que reunió en Valencia, en julio de 1937, a José Bergamín, Corpus Barga, Antonio Machado, Pablo Neruda, Fernando de los Ríos, Ramón J. Sender, Vicente Huidobro, Octavio Paz, Carlos Pellicer, José Mancisidor, Juan Marinello Vidaurreta, Nicolás Guillén, Alejo Carpentier, Raúl González Tuñón, Pablo Rojas Paz, Cayetano Córdova Iturburu, Elena Garro, Bertolt Brecht, Ludwig Renn, Theodor Balk, Willy Bredel, Egon Erwin Kisch, Heinrich Mann, Maria Osten, Anna Segher, Kurt Stern, Gustav Regler, Erich Weinet, Iliá Ehrenburg, Ernest Hemingway, César Vallejo, Rafael Dieste, Rafael Alberti, John dos Passos, Martin Andersen-Nexö, Se-U, Stephen Spender, Emilio Prados, María Teresa León, Arturo Serrano Plaja, Juan Gil-Albert, Herrera Petere, Lorenzo Varela, Miguel Hernández, Ramón Gaya, Pascual Pla y Beltrán, Jef Last, Malcolm Cowley, Fedor Kelyin, etc. La escritora mexicana Elena Garro nos contaba: «-Chicos, perdonen. Andamos muy escasos de alojamiento y como son los más jóvenes… -y nos llevó a un hostal, en el que las habitaciones estaban divididas por sábanas colgantes. “¡Vístete como Dios manda. Ponte corbata!”, le dije a Paz. “¿Corbata?, ¿Corbata? Tú vas a provocar que me fusilen”, contestó. Era una opinión. Vicente Huidobro, Julien Benda, André Chamson, Claude Aveline y hasta el mismo Iliá Ehremburg usaban corbata…».

 

En su famosa obra, Benda “denunciaba lo que he dado en llamar la traición de los “clercs”, es decir, de los intelectuales, ya que esa traición constituye el hecho por el cual muchos de entre ellos habían desconocido completamente los verdaderos valores de intelectualismo, para ponerse al servicio de intereses puramente temporales, en particular el nacionalismo y los intereses de las clases burguesas que, en una palabra, habían hecho política en el sentido más bajo e inintelectual del vocablo”.

 

Julien Benda nace en París el 26 de diciembre de 1867 y fallece en Fontenay-aux-Roses el 7 de junio de 1956. Hijo de familia hebrea no estuvo ligado a la religión de su pueblo. Estudió letras y ciencias en la Escuela de Artes y Oficios, si bien, más tarde, ingresó en la Facultad de Letras, decantándose, finalmente, por los estudios literarios. Al final de su vida Benda se inclina hacia los partidos de izquierda.

 

En la época de asunto Dreyfus publicó en la Revue Blanche los Dialogues à Byzance (1900). Más tarde el escritor francés nos diría: “Nuestro gran novelista Emile Zola, durante el asunto Dreyfus, no traicionó tampoco su estado de “clerc” al arrojar su famoso “Yo acuso” al rostro de las aves de rapiña”. Con su primera novela La ordenación (L’ordination, 1912), publicada en la Les Cahiers de la quinzeine, alcanza su primer éxito. Seguidamente publica Le Bergsonisme, ou Una philosophie de la mobilité (1912), Une philosophie pathétique (1913), Sur les succès du bergsonisme. Précédé d’une Réponse aux défenseurs de la doctrine (1914), obras en la que se oponía a Henri Bergson, defensor de la intuición, apostando claramente por el racionalismo. Durante la primera guerra mundial ejerce como periodista y publica en 1917 Les sentiments de Critias y, un año más tarde, Belphégor: essai sur l’esthétique de la présente societé française. En 1927 aparece su obra más conocida La Trahison des clercs, cuyas teorías va consolidando en obras posteriores, entre las que destacamos sus dos ensayos políticos Discours à la nation européenne (1933) y La grande épreuve des démocraties: essai sur les principes démocratiques: leur nature, leur histoire, leur valeur philosophique (1942). En su Discurso a la nación europea, obra de plena actualidad, nos dice: «El mérito sumo de Europa, en mi opinión, sería permitir que un número cada vez mayor de franceses -aunque la regla es aplicable, por supuesto, a los alemanes, los italianos, los españoles-, pueda decir: “yo no soy francés sino europeo de origen francés». También escribe algunas obras autobiográficas como La jeunesse d’un clerc (1936), Un régulier dans le siècle (1938) y Les cahiers d’un clerc, 1936-1949 (1950), Y como dijo el intelectual leal: “Los hombres de izquierda pueden declarar sus fines, los hombres de derecha no”.

 

Francisco Arias Solís

 

El futuro se gana, ganando la libertad.

 

 

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